Cada 19 de febrero México hace una pausa para reconocer a quienes han elegido una vida de disciplina, honor y servicio: las mujeres y hombres del Ejército Mexicano.
Ser parte del Ejército no es solo portar un uniforme. Es asumir la responsabilidad de proteger a millones de personas, incluso en los momentos más difíciles. Es estar presente cuando la patria llama, cuando una comunidad enfrenta la adversidad o cuando la nación necesita firmeza y estabilidad.
Desde su origen en 1913, bajo el liderazgo de Venustiano Carranza, el Ejército surgió con la misión de defender el orden constitucional y la soberanía del país. Con el paso del tiempo, su papel se ha fortalecido como institución clave en la construcción de un México más seguro y solidario.
Pero su grandeza no solo se mide en estrategia o capacidad operativa. Se refleja en cada acción humanitaria, en cada rescate durante desastres naturales, en cada familia que recibe apoyo a través del Plan DN-III-E. Allí, donde otros ven caos, ellos llevan organización. Donde hay incertidumbre, ofrecen esperanza.
Hoy celebramos su valentía silenciosa.
Su compromiso constante.
Su lealtad inquebrantable.
El Día del Ejército Nacional es más que una conmemoración: es un reconocimiento a quienes hacen del servicio a México una forma de vida.
Porque defender a la nación no es solo una tarea…
es un honor que se lleva en el corazón.